LA DIPLOMACIA CORPORATIVA 5.0 EN LOS NUEVOS TIEMPOS

La comunicación en las oficinas de farmacias
26/08/2020
OPEN WEEK 7 DE OCTUBRE 2020
19/10/2020

Del posicionamiento y lobby a la nueva forma de entender la diplomacia empresaria con resultados.

Grupo Tempo, inscrita como Grupo de Interés en la CNMV.

El papel tradicional de las cúpulas empresariales españolas.-

Es cierto que el papel tanto de los directivos y titulares de empresa se ha visto afectado por un lado por un panorama político-empresarial propio de la sociedad globalizada, pero por otro, y muy especialmente,  por una “nueva realidad” no deseada e imprevista generada por la pandemia mundial Covid19.

La empresa tradicional, acostumbrada a jugar fundamentalmente en un mercado doméstico, con unos reguladores, competidores y clientes claramente identificados, se ha visto de manera sorpresiva y progresiva sometida a un panorama infinitamente más complejo. 

No basta el posicionamiento per se, entendido como la imagen que ocupa nuestra marca, producto, servicio o empresa en la mente del consumidor. Y que se construye a partir de la percepción que tiene el consumidor del target que tratamos de posicionar, y parte inicialmente de una percepción de forma individual y respecto a la competencia. 

No se trata tampoco de la gestión de la vieja reputación digital en forma de blogs, posts y tuits. La dimensión digital consiste en la com­prensión global de las relaciones publicas y reputación on line, la estrategia de venta on line, de el papel de los buscadores y muchos mas factores que se desarrollan en las plata­formas y los dispositivos digitales.

La transformación y mirar al futuro.- 

La crisis Covid 19 y su consecuencia de crisis económica ( recesión) mundial ha generado además de un impacto sobre el consumo, sobre el empleo, sobre los modelos tradicionales de organización, sobre la forma de relacionarse ( bienvenido al mundo on line), sobre… un impacto brutal. 

Los mercados se han alterado y obliga a la empresa  a tomar en consideración aspectos que no podía prever en su momento y que en otro momento se limitaba a la oportunidad de ampliar su presencia más allá de sus fronteras y a contemplar el riesgo de nuevas incorporaciones foráneas en el mercado propio. Esto nos guste o no ha cambiado. 

Pero además de la pandemia, seguimos encontrándonos frente a unos reguladoresnacionales concretos y una regulación multinivel (que aumenta tanto por arriba (Unión Europea, organismos multilaterales, regulación específica de los países en los que se tenga presencia)  como por abajo (debido al proceso de descentralización ocurrido en nuestro país a lo largo de los últimos 40 años). 

Tampoco los  competidores están tan claramente delimitados como antes. A los nacionales supervivientes hay que sumar la llegada de nuevos competidores internacionales operando en igualdad de condiciones. Si a ello unimos la cada vez mayor diversificación de los grupos empresariales, es evidente la dificultad de saber donde puede surgir un competidor.

El panorama dista de mejorar en cuanto a los clientes y consumidores se refiere. A su creciente contracción continua la segmentación y además se suma la complejidad que representa la existencia de múltiples mercados heterogéneos en los distintos países o continentes en los que se opere y por supuesto la progresiva transformación digital que ha originado una realidad que se ha impuesto en donde las relaciones se han mutado y en donde la reivindicación de la humanización de la empresa y su forma de llegar al mercado será una de las claves del futuro. 

A todo ello hay que sumar la consistente fiscalización socialde la que es objeto la figura del empresario a través de las prácticas de Buen Gobierno y las ya ineludibles exigencias en cuanto a Acción Social y Responsabilidad Corporativa.

El nuevo rol de la empresa y directivos.-

En definitiva, el titular de la empresa y directivos debe asumir un rol que va más allá del de mero gestor o un buen estratega. Se asemeja más a la figura de un estadista que -con independencia de la supervivencia y buena marcha de su negocio- tiene obligatoriamente que atender muchos otros frentes ligados tanto a la opinión pública como a los demás agentes políticos y sociales nacionales e internacionales que conforman el marco de poder en el que desarrolla su actividad. 

Para ello,  el acceso a la información, el correcto posicionamiento y la capacidad de interlocución con multiplicidad de instancias diversas se muestra indispensable. 

El problema, claro está,  es que la mayoría de los empresarios españoles no priorizan suficientemente la necesidad de llevar a cabo una labor tan compleja y en muchos casos tan ajena a su vocación como emprendedores o a su trayectoria como gestores. 

De hecho, en la mayoría de los casos, la respuesta del empresario frente a los retos mencionados se ha reducido a apoyarse en las capacidades de sus equipos directivos, en el consejo de administración de la empresa, en sus auditores y asesores legales, a los que se uniría la contratación de una agencia externa para la interlocución con los medios de comunicación y velar por la imagen de la empresa ante la opinión pública.

Desafortunadamente, este esquema no logra cubrir las necesidades y atender la multiplicidad de frentes que hemos apuntado.

La labor de las cúpulas empresariales tiene  cada vez mayor similitud con la de los políticos, en cuanto a agentes de poder publico nacional e internacional. 

En consecuencia, la asistencia con la que cuentan los empresarios para desarrollarla necesita de un planteamiento diferente y mucho más sofisticado, que refuerce los diferentes apoyos internos que se han revelado claramente insuficientes.

Por poner ejemplo en lo que al apoyo externo que brindan las Agencias de Comunicaciónse refiere, encontramos –salvo excepciones ( Grupo Tempo tiene la suya propia) – limitaciones y carencias acusadas. 

En primer lugar, su función está enfocada a ser meros transmisores de las noticias que surgen de la dirección de la empresa, por lo que su universo se ciñe exclusivamente al mundo periodístico en una relación derivada de las necesidad simultanea de promover, en unos casos, la mayor cobertura posible  en los medios y en muchos otros,  a restringir, limitar o impedir la difusión de determinadas informaciones. 

Por otro lado, la generalización de este servicio ha convertido su  producto en una auténtica commodity, lo que implica que, por debajo de los directivos y socios que desarrollan la labor comercial frente al cliente –los profesionales que en realidad llevan las cuentas de los clientes- están integrados por jóvenes, mal pagados y con escasa experiencia.

La realidad y la nueva diplomacia corporativa 5.0 según Tempo

La realidad es que existe un ámbito de incertidumbre en donde el empresario ha de estar preparado para algo que no sabe ni cuando, ni como, ni donde ocurrirá, y en consecuencia excede de la tradicional planificación estratégica realizada tanto desde el ámbito empresarial como de la comunicación.

El enfoque desde Grupo Tempo  esta fundamentado en cubrir dichas  necesidades a través de diferentes áreas de apoyo, brindando al empresario la seguridad de verse respaldado en toda una serie de ámbitos esenciales para el eficaz desempeño de sus funciones que ninguna de las instancias anteriores puede cubrir con el mismo nivel de profesionalidad.  Se trata de contar con un auténtico Servicio Diplomático propio en todo lo que se refiere a la relación con el poder político, la comunidad de negocios y el resto de  agentes sociales relevantes. 

Los equipos multidisciplinares de Tempo trabajan de manera permanente en diversos frentes (relación con el poder político, la comunidad de negocios, los clientes, los medios y el resto de agentes sociales relevantes) para acortar los plazos de acceso en todas las instancias, ya que con frecuencia los niveles de operatividad no se encuentran necesariamente al máximo nivel. 

En conjunto, podemos afirmar que lo que se trata en una Diplomacia Corporativa 5.0 abierta a los tiempos convulsos que nos ha tocado vivir, es disponer  de una plataforma integrada por  profesionales de primer nivel  en todas las áreas de actuación expuestasy con un enfoque ciertamente inédito en el panorama de los servicios de consultoría externa en nuestro país. Disponer de un conocimiento detallado de una serie de disciplinascomo el marketing, la comunicación, las relaciones públicas, el lobby, las relaciones políticas y empresariales nacionales e internacionales, y –por encima de todo- una intensa  experiencia en operaciones y proyectos de envergadura operando al máximo nivel político, económico o social. 

La clave esta en sumar y ser complementarios con las de las otras áreas de actuación de la empresa a las que nos hemos referido, lo que significa  un salto cualitativo en el camino de profesionalización y especialización de la función del empresario. La nueva y necesaria innovación de las empresas que afrontan indudables retos a corto y medio plazo. 


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